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El Adix, un velero de ensueño

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El Adix, un velero de ensueño

El Adix, un velero de ensueño

Hace solo un par de semanas falleció uno de los banqueros más polémicos con los que ha contado este país, Emilio Botín, aparentemente de un ataque al corazón. De todos es conocida su ‘folie de grandeur’, su voluntad expansionista que le llevó a romper pactos con la banca nacional y establecer lazos con grandes bancos internacionales, además de adquirir otros bancos europeos y africanos más pequeños con los que alimentar sus ansias de gran magnate. A lo largo de su vida, especialmente al final de la misma, fue imputado por diferentes delitos fiscales, como el de no pagar los impuestos asociados a la adquisición de algún que otro banco. En fin, todo esto nos lleva a pensar que Emilio Botín tuvo una vida estresada, comparable a la de un Ebenezer Scrooge o un Tío Gilito cualquiera. Fue un personaje, como tantos otros de su clase –políticos, banqueros, hombres de negocio en general- sepultado en el mundo de lo pragmático.

Emilio tiene, tenía, un hermano, Jaime, quien también ocupó altos cargos en el Banco Santander. De hecho, en el año 1986 heredó las riendas del Banco hasta el 2004, año en que lo abandonó definitivamente para dedicarse a la filosofía y a la mar. A sus casi 70 años Jaime se matriculó en Filosofía y, según se cuenta, debora tratados de matemática y física cuántica. Su ambición es cero. Con un patrimonio más que holgado para despreocuparse de la vida, su única codicia es disfrutar con su segunda esposa de su finca en Sotogrande y, sobretodo, embarcarse largas temporadas en su velero, el Adix, apelativo de su actual mujer, Adela. Jaime es, por tanto, un fiel sirviente de lo que los griegos llamaban la paidea, la formación total: contacto con la naturaleza, contacto con el interior.

Para que os hagáis una idea, hace unos años Jaime publicó, junto con otros amantes del saber, un libro titulado Apología de lo inútil. En él afirma que en la antigüedad ‘lo propio de los hombres libres no era atender a la subsistencia ni dedicarse a la producción de cosas útiles. Para eso estaban los esclavos’. El ideal era ‘dedicarse a la vida contemplativa, a las artes, y sobre todo, al más alto ejemplo de lo inútil, y al tiempo placentero: al diálogo amistoso, que es lo que practican los dioses olímpicos que disponen de todo el tiempo necesario puesto que son inmortales y, además, sabios, no como el hombre, que es ignorante’. Deduce Jaime que ‘lo inútil es lo único que tiene verdadero interés, lo único que puede colmar nuestras aspiraciones de creatividad, de belleza, nuestros ideales de valor y de virtud’.

Como os decía antes, este señor, Jaime Botín, es el actual dueño del Adix, un precioso bergantín goleta construido a mediados de los ochenta en Astilleros Mallorca y considerado el último gran velero hecho en la isla.

El velero fue construido por encargo de ‘una empresa inglesa’, aunque su verdadero primer dueño fue el empresario argentino Carlos Perdomo. Durante un tiempo se especuló que el barco se usaría como buque escuela, pero finalmente se convirtió únicamente en un yate con el nombre de Jessica.

Su construcción fue bastante compleja y supuso un hito. Se realizó en la grada cubierta del astillero, dado que a pesar de que su casco era metálico, su cubierta e interiores eran de madera. Se utilizaron diversos materiales y maderas nobles y fue necesario buscar a los últimos mestres d´aixa para labores tan específicas y especializadas. Debido a las dificultades para el transporte de los palos, la arboladura se instaló en 1984 en Inglaterra. Según se cuenta, el dueño pagó 350 millones de pesetas por el barco y era muy habitual en aquella época verlo navegar por aguas baleares.

En 1988 el Jessica cambió de manos y fue vendido por una cantidad cercana a los 1.000 millones a Alan Bond, conocido como el ´rey australiano de la cerveza´, quien le cambió el nombre por el de su marca de cerveza más conocida: XXXX. Sin embargo, esta goleta tardó poco en ser rebautizada con el nombre de Adix. En 1989 Jaime Botín compraba el velero que todavía posee en la actualidad.

El Adix tiene una eslora de 64.85 metros, una manga de 8,66 y una superficie vélica de 1.720 metros cuadrados. Está dotado de un motor diesel que le da una velocidad máxima de 12 nudos. La tripulación consta de catorce miembros y puede acoger hasta una decena de invitados. En una de las últimas reformas que ha sufrido el barco, se ha incluído, a popa y ocupando dos cubiertas, una biblioteca para dar cabida a 20.000 volúmenes.

El Adix tiene su base en el Real Club Náutico de Valencia, donde ha pasado los inviernos de los últimos cuatro o cinco años. Las fotos que acompañan este artículo están tomadas allí.

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El Adix tiene pabellón del Reino Unido

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El adix es un bergantín aparejado con 3 mastiles con velas cangrejas y escandalosas, y en proa trinqueta y foques superpuestos

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El velero Adix en Valencia en la edición de la Copa America del 2.007

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Aqui podeis ver el tamaño impresionante de la botavara de popa

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El Adix apareja en la proa una trinqueta y 2
foques

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El Adix atracado en el Real Club Náutico de Valencia



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