//El «Invader», un velero de cine

En las costas de Ibiza estos días he tenido el honor de encontrarme con el velero norteamericano Invader, una goleta de aspecto romántico que ha sido escenario de los espectáculos más glamourosos del Hollywood de principios del siglo pasado. Es la segunda vez que puedo contemplar el Invader, dado que también atracó en el puerto de Valencia durante el acto 10 de la Copa América, en el pantalán de los megayates, donde se dejaba contemplar por las atónitas miradas de los visitantes.

Echar la vista atrás, siguiendo la pista de este navío, supone remontarse a tantos años de gloria y esplendor como de declive con la II Guerra Mundial. El Invader nació en el verano del año 1905 rodeado de lujo y glamour, diseñado por Albert Stanton Chesebrough. El encargo lo recibió de Roy Rainey, un magnate del carbón de Cleveland que quería un barco rápido y hermoso y bien rápido sí era: la goleta batió en 1926 el récord de la famosa Transpac entre California y Hawai. Navegó 308 millas en 24 horas, marca que permaneció imbatida hasta 1977.

La época dorada de este velero, de 50 metros de eslora y 9 de manga, se situa a principios de los años 30 del pasado siglo. Hacia 1932 el armador del barco, Joseph M. Schenk, era responsable del United Artists Studio, una empresa independiente creada en 1919 por Charles Chaplin y Mary Pickford,  entre otros. El Sr. Schenk ideó una forma práctica de combinar los negocios con el placer rodando una película en su goleta mientras navegaba por los fascinantes Mares del Sur. Durante este viaje la goleta estuvo a punto de naufragar por un golpe de viento que la arrastró a unos arrecifes que no estaban cartografiados, entre Tahití y Moorea. Los daños fueron menores gracias a la pericia de su entonces capitán Haga. Superado el incidente, el viaje continuó en dirección a Tuamotu, Islas Fiji, Tonga, Java, Bali y Hawai.

Después del viaje, el velero atracó en costas californianas, a 25 millas al oeste de la isla Catalina, donde su proximidad con Hollywood y Los Ángeles lo convirtió en el medio de transporte de estrellas y artistas. El propietario, por aquel entonces, era Robert Decker, quien fue testigo directo de estos viajes desde la costa de California a las islas en un momento de esplendor, cuando el barco tenía, incluso, hasta una boya privada de amarre en la bahía de Avalon, cerca de un nuevo casino.  A bordo navegaban, pues, jugadores de lujo a un paraíso del juego, como Charlie Chaplin, Mary Pickford, Douglas Fairbanks, Buster Keaton y Gloria Swanson, entre muchos otros.

Son muchas las anécdotas, caras y vivencias. Greta Garbo navegó a bordo del Invader durante un fin de semana del rodaje de la película Queen Christina, junto a su productor; Charlie Chaplin describió en su biografía el primer encuentro con una de las mujeres más importantes de su vida en la goleta: Paulette Goddard, quien sería su esposa.

Decker continuó viajando hasta 1935, año en que el Invader fue vendido. Un gran salto en el tiempo, sitúa al Invader tras la II Guerra Mundial, en 1945, en las portadas de los periódicos de San Francisco: sus tres propietarios entonces intentaron hacer del velero un club de juego flotante. Para esquivar las prohibiciones, el navío se desplazó al sur de la bahía de San Francisco hasta que fue víctima de las llamas.
Su actual capitán, Giuliano Mussone, encontró y restauró la goleta en 2000 y decidió conservar hasta hoy muchos de sus instrumentos originales.

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El velero Invader fondeado en Illetes en Formentera fotografiado por el Sirocodiez

El Invader fue botado en el año 1905, fiel testimonio de la epoca dorada de la navegación a vela del siglo XX

By |2018-12-11T11:01:04+00:00agosto 1st, 2013|Grandes Veleros|0 Comments

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