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Articulos de la Travesía del Atlántico a vela del velero Sirocodiez2018-12-11T11:01:02+00:00

Articulos de la Travesía del Atlántico a vela en el velero Sirocodiez

En esta pagina voy a ir recopilando todas las entradas del Blog de la travesia: http://velerosirocodiez.blogspot.com/
Podeis disfrutar de las impresiones del viaje, unas buenas fotos y de muchos datos de interes sobre la navegación, la vida a bordo en travesias oceanicas, y la navegación por el Oceano Atlantico y las islas del Caribe y del Atlantico.

Las entradas van agrupadas de mas recientes a mas antiguas, y son:

Los Agujeros Azules, Blue Holes

Volvemos al Mar Caribe, ¡Estamos en Cuba!

Ya estamos en Las Bahamas

Hogsty Reef, un atolón perdido al sur de Las Bahamas

Un día intenso de emociones

Turks and Caicos Islands

Venezuela: la realidad de un país vista por una navegante español

Curiosidades del viaje de Colón, y de otras sorpresas que encierran estas aguas caribeñas

Navegando por la República Dominicana

Lionfish: Wanted Dead or Alive

Bonaire: la isla del buceo

Estamos en Isla de Aves (Venezuela)

Otra vez Los Roques..!

 ¡Preparados para Bridgetown !

West Indies

 ¡El viento nos ha abandonado!

¡60 horas navegando a vela sin tocar ni un cabo a bordo!

¿Estamos ya navegando en la autopista de los vientos Alisios?

 ¡ Hemos cruzado el Trópico de Cáncer!

Ya estamos de travesía rumbo a Barbados

 

 

Los Agujeros Azules, Blue Holes

Mi fascinación por los Blue Hole, los agujeros azules, nació hace dos  años cuando alguien, un buen amigo, me envió un enlace a un vídeo de youtube.
Se trataba de un documental del establecimiento de un nuevo récord del mundo de apnea en su versión libre, es decir, un buceador desciende lo máximo que puede aguantando la respiración y solo con la ayuda de una máscara y de un traje de neopreno, sin ayuda de pesos, ni de aletas, desciende todo lo que le alcanza su capacidad extraordinaria capacidad pulmonar. Muchos de vosotros recordaréis la película “El Gran Azul”, en donde dos buceadores en aguas del mediterráneo, luchan por conseguir el récord del mundo de apnea descendiendo con la ayuda de pesos. Lo que me fascinó del vídeo de Youtube fueron las imágenes que muestran la dificultad y la belleza del descenso del buceador por un agujero azul que se encuentra al lado de una playa de bañistas.
He tenido la suerte de poder estar en este mágico y enigmático sitio. Se llama Dean´s Blue Hole y tiene una profundidad de 203 metros. Es el agujero azul más profundo del mundo y está situado en Long Island, Las Bahamas. Para llegar hasta él, dejamos el barco fondeado en Clarence Town y después de recorrer andando unos 6 kilómetros a lo largo de la costa, en una sucesión de fantásticas playas vírgenes y salvajes acantilados, llegamos al Blue Hole, un agujero de unos 30 metros de diámetro y de color azul intenso rodeado por aguas someras de azul turquesa y arena blanca. Su presencia me atrajo inevitablemente y enseguida sentí la necesidad de sumergirme en este sitio tan especial, emulando, dentro de mis escasas posibilidades, las hazañas de aquéllos que lo hacían para superarse a sí mismos. Inicié el descenso por las paredes abruptas y llegue a unos 12 metros de profundidad. En ese punto el abismo me dio miedo y no tuve más remedio que ascender. El récord del mundo se estableció aquí descendiendo hasta los 102 metros.
Para bucear en estos lugares, además de una excelente preparación y capacidad física, necesitas tener experiencia e ir bien asesorado y acompañado. Dentro de los agujeros a veces se dan fuertes corrientes de marea que pueden llegar a los tres nudos. Sólo el año pasado, estas corrientes provocaron la trágica muerte de tres bañistas en una misma mañana intentando ayudarse unos a otros a salir.
Los agujeros azules tienen cierta semejanza con los cenotes mejicanos, aunque se formaron de distinta manera. Se trata de cuevas formadas durante la última glaciación, cuando el nivel de los océanos descendió a unos 120 metros por debajo del nivel actual. El agua de lluvia fue horadando la roca caliza hasta formar la gruta. Al subir el nivel del agua de los océanos estas grutas se cubrieron del agua de la mar.

 

Volvemos al Mar Caribe, ¡Estamos en Cuba!

Hoy miércoles 22 de febrero, al amanecer, acabamos de rebasar la punta oriental de Cuba y nos adentrarnos de nuevo en el mar Caribe. A este paso lo llaman el “canal de los vientos” y suele tener un tiempo complicado pero los dioses nos han obsequiado con una navegación muy placida, impulsados por los vientos alisios desde nuestra salida de Las Bahamas.
Por babor queda Haití y por la proa tenemos, por estribor la costa meridional de Cuba y por babor la isla de Jamaica.
Ahora navegamos a motor con una mar en calma, estamos a sotavento de los alisios y la isla no deja que los vientos se cuelen por este lado sur.
Divisamos por la proa un barco de la US Coast Guard, la guardia costera de los Estados Unidos de Norteamérica. Les informamos por la radio VHF quienes somos, de dónde venimos y a donde vamos, en fin las dudas existenciales de cualquier persona contadas por radio, en una conversación de besugos, en este caso a un militar norteamericano.
Si, como lo oís, ¿cómo puede estar un navío del enemigo de los dirigentes de la revolución cubana, navegando en sus aguas? Para contestar a la pregunta vamos a repasar un poco de historia. Las autoridades españolas actuaron torpemente y con dureza reprimieron los  intentos de independencia del pueblo cubano a finales de siglo XIX. Los yankees deseos de meter baza y controlar su patio trasero, en esta isla tan próxima a los EE.UU, aprovecharon el dudoso hundimiento del acorazado Maine en el puerto de la Habana para declarar la guerra y decirle a los españolitos que tenían los días contados en el Caribe. En pocos meses se desato lo que se conoce como el “desastre del 98”, y a los americanos les salió muy bien la jugada. Esta isla pobre y sin recursos no les interesaba y lo único que querían era tener una base militar permanente en la isla. Y lo consiguieron, “obligándoles” a los cubanos que si querían ser independientes debían aceptar una constitución redactada por ellos y en donde figuraba la apropiación de la estupenda bahía de Guantánamo  para instalar una base naval, tristemente famosa en los últimos años.
Nos despedimos del navío de las barras y de las estrellas, y continuamos nuestra navegación a nuestro puerto de llegada en Cuba.
No quiero ser muy pesado, pero volvamos a repasar nuestra historia más reciente. Estamos en Santiago de Cuba, 2 de julio de 1.898, el almirante Cervera al mando de lo poco que queda de la flota española recibe la siguiente orden oficial de Madrid: “Salga V.E. inmediatamente”. Los marinos españoles estaban bloqueados en este puerto por una  potente escuadra norteamericana. Y como suele pasar en este país, llamado España, nunca se le ha dado importancia al mar, y a los marinos españoles no se les dejo hundir sus barcos en puerto y poder pelear en tierra, sino con el siempre peligroso recurso de la patria y salvar la honra se les ordeno salir para que se inmolaron con sus barquitos de madera y sin apenas carbón, frente a los acorazados de acero yankees. Como era de esperar murieron la mayoría sin poder si quiera pelear. Lo que es sorprendente, es que el Almirante Cervera, un militar recto y obediente, salvara el pellejo y a su vuelta a España le intentaron enjuiciar en un Consejo de Guerra.
Ah! Se me olvidaba, cuando los americanos estaban masacrando a los barcos españoles, en Madrid lucia un sol espléndido y algunos miembros del Gobierno se divertían en los toros…
Volvemos a la navegación con el Sirocodiez, acabamos de arriar al mayor y tras dejar la fortaleza del Morro por estribor nos adentramos en la profunda bahía donde se ubica la segunda ciudad de Cuba, estamos en Santiago de Cuba.
Cumplimos con todos los trámites de entrada al país, que en la mayoría de los sitios suelen ser sencillos, aquí tienen fama de ser lentos y complicados. Van pasando por el barco unos muy correctos y educados funcionarios cubanos y en unas horas ya estamos legales en el país. Moverse en un yate privado en esta isla es muy complicado, te exigen que al salir hacia otro puerto debes de solicitar una autorización y cuando llegas al nuevo puerto, de nuevo tienes que hacer más papelitos. Fondear suele estar prohibido fuera de los puertos, y  tampoco te dejan que emplees la embarcación auxiliar del barco. Por eso decidimos dejar el barco en puerto hasta nuestra partida el próximo 3 de marzo. Por delante tenemos días para disfrutar de la música de la Trova Santiaguera, de hacer excursiones por Baracoa y la Habana, y de ir conociendo la realidad cubana.

Ya estamos en Las Bahamas
Hemos llegado a la isla de Mayaguana al sur de las Bahamas procedentes de Turks y de Caicos. Es un isla de poca elevación, de escasa altura y muy poco habitada. Sus aguas  sorprenden por su  transparencia. Las Bahamas pueden presumir de tener estas aguas por  la ausencia de ríos, estar muy poco habitadas, sin agricultura y por la influencia de los vientos alisios que empujan aguas muy limpias del atlántico norte.
Las Bahamas, antiguas islas de piratas y bucaneros, abarcan unas trescientas islas, de ellas solo 25 están habitadas, y se extienden a lo largo de unos 1000 kilómetros, sobre el Trópico de Cáncer en el Atlántico Norte, desde la costa este de Florida hasta el norte de Haití.
A diferencia de otras ex colonias del antiguo imperio Británico que mantienen estrechos lazos y dependencia con su antigua colonizadora a través de la Commonwealth, Las Bahamas decidieron por referéndum la total independencia del Reino Unido en 1973. Y es que no necesitan  nada a los British, su economía marcha muy bien gracias al turismo de sus vecinos norteamericanos que tienen en estas islas uno de sus destinos favoritos para disfrutar de un tiempo tropical en  sus playas y sus aguas. También he de deciros que este paraíso se convierte muy a menudo en un verdadero infierno cuando los huracanes  pasan sobre ella.
Y seguimos en nuestro periplo sin encontrar otros veleros navegando por estas aguas. He de comentaros que a diferencia de mi viaje anterior por  las pequeñas Antillas en el Caribe en los años 2004 -2005 , en el que  vi muchos barcos navegando, en este viaje apenas he visto veleros, salvo unos pocos en las  navidades en los Roques y en Grenada. En Barbados, Tobago, Venezuela, Bonaire, en la Republica Dominicana y en Turks and Caicos casi ningún  velero extranjero navegando.  Es cierto que las pequeñas Antillas quedan más cerca de Europa, la navegación es más sencilla y  cuentan con una mejor infraestructura para acoger a los yates de recreo, en cambio estas aguas apenas son frecuentadas por yates privados porque no hay facilidades para los yates, los tramites burocráticos de entrada a los países son lentos y complicados y  las navegaciones son más largas y complicadas y en cambio podemos disfrutar de muchos lugares salvajes y vírgenes, con tanta naturaleza y soledad que sobrecoge.
Y volviendo a las Bahamas, la siguiente isla que visitamos fue Great Inagua, la isla más meridional de este archipiélago y  la más próxima  a Cuba, que será nuestro siguiente destino. Great Inagua es tan grande como Ibiza pero con solo 1500 habitantes que viven mayoritariamente de la explotación de las salinas. No tiene nada de turismo,  y por ejemplo intentar comprar aquí una camiseta de recuerdo es imposible. Y como no hay otra cosa mejor que hacer me voy a bucear, hasta pronto…

Hogsty Reef, un atolón perdido al sur de Las Bahamas
Hoy 20 de febrero hemos fondeado en un lugar solitario y desolado, en medio
de la nada, un lugar de innumerables tragedias.  Su nombre en ingles es
“arrecife pocilga”, no haciendo el nombre honor al sitio. Se llama Hogsty Reef y es
una barrera contínua de coral, con forma de herradura de 5 millas de largo
por 3 millas de ancho, con solo una pequeña entrada que da acceso a un
lagoon interior protegido. El arrecife tiene dos pequeños cayos de arena
de unos 200 metros de largo que solo levantan 1 metro sobre el nivel del
mar. Uno de ellos tiene un pequeño faro que, como parece costumbre, no
funcionaba cuando pasamos por allí. El resto del arrecife es un cinturón
contínuo de coral de muchos kilómetros que al permanecer sumergidos a pocos
centímetros han sido la trampa perfecta para innumerables barcos a lo largo
de muchos cientos de años. Literalmente estamos en un cementerio de los
navíos que tuvieron mala suerte en su vagabundeo por estos complicados
mares.
Se encuentra en mitad de la nada, a unos 80 kilómetros de distancia de
Mayaguana y de Great Inagua, dos islas escasamente habitadas al sur de Las
Bahamas.
Cuando nos aproximábamos esta mañana con cautela al arrecife, desde lejos
eran bien visibles los restos destrozados de un gran barco mercante que
naufragó en la parte norte. En la parte sur del arrecife también divisamos
otro barco, que desde lejos tenía la forma de buque oceanográfico o quizá
un barco de buscar tesoros. Aunque como veis en las fotos, equivoqué mi
predicción, ya que se trataba de otro naufragio. Viéndolo, caminando sobre
su cubierta corroída, me sobrecoge la tragedia de este barco, siento el
impacto, el crujido ensordece después de que el Capitán, a toda máquina, se
cruza en su derrota con este maldito arrecife y empotra su barco
irremisiblemente contra los corales.
Sitio emblemático de buceo, alejado y remoto, solo visitado muy
esporádicamente por pescadores. Nuestra guía de inmersiones le asigna 5
estrellas y la inmersión ha sido interesante, quizá algo complicada y
peligrosa por la fuerte corriente reinante y la caída hasta el azul oscuro
del abismo que da vértigo contemplado con toda la transparencia de sus
aguas cristalinas. Lo que me está sorprendiendo de las Bahamas es la
claridad de sus aguas. En la inmersión que hicimos era una pasada estar haciendo la parada de descompresión cogidos al cabo del ancla de la barca a 10 metros de profundidad y
ver el fondo 50 metros más abajo. Increíble
¡Ah! Se me olvidaba. Hoy hemos disfrutado este sitio inhóspito porque la
meteorología nos ha obsequiado con el mejor día desde que salimos por la
puerta del Estrecho de Gibraltar. Un día diáfano y claro, sin una nube y
con el viento en calma.
La foto del bicho con cuernos es un habitante habitual de estas aguas y
por cierto, muy sabroso. Disfrutad de las fotos y hasta la próxima entrega

 

Un día intenso de emociones

Ayer martes 14 de febrero fue un día de intensas emociones en la isla de Providenciales, o Provo como la llaman por aquí. Algunas de ellas fueron muy placenteras y otras emociones fueron de las que templan el carácter, de las que puedes acabar muy mal parado.
Empezamos el día fondeando en North West Point una reserva marina, frente a Tiki Hut, un complejo de cabañas con aire de los Mares del Sur, en donde se rodo un reality francés de esos que consisten en entretener aun un público poco exigente y  presenciar cual de los concursantes es mas jilipollas,  haciendo diferentes sandeces entre la playa y en los preciosos fondos marinos. Y en estos  fondos marinos hicimos una de las mejores inmersiones de nuestro periplo, y en ella sentí la primera emoción placentera que os relataba. La inmersión comenzó a 13 metros de profundidad donde está sumergida unas enormes jaulas empleadas en el concurso y que ahora son el hogar de una gran cantidad de peces. Continuamos la inmersión buscando más profundidad y a unos pocos de metros llegamos a una caída impresionante. En ingles es “The Droop off”, y consiste en que el fondo marino se precipita en una caída vertical total hacia un abismo azul, desde los 13 metros hasta unos mil metros. Si, es increíble llegar a la caída y te dejas caer abriendo los brazos y piernas, como si estuvieras volando y empiezas a descender. Las aguas son tan claras que tienes que estar pendiente del profundimetro para no tener ningún disgusto. Nos estabilizamos a unos 40 metros de profundidad y guaaa! un majestuoso tiburón merodeaba por la pared y se acerco curioso para poder hacerle una toma con la cámara de video. Fantástico! Después seguimos admirando la gran variedad de corales con la que estaba tapizada toda la pared y la visita de algún mero de gran tamaño. Aquí los bichos marinos saben que están en una reserva marina y se muestran confiados y curiosos.
Continuamos viaje en dirección a Turtle Cove Marina a 8 millas de la inmersión. Para acceder a la Marina hay que atravesar el cinturón de arrecifes que rodea toda la parte norte de esta isla.  Cuando llegamos a la entrada no estaban las primeras boyas rojas y verdes que señalan el paso. Las enormes olas rompían sobre la barrera de arrecifes y cuando lo tuvimos más o menos claros, haya nos lanzamos surfeando sobre las olas, en donde un pequeño fallo de unos metros te deja sin barco y sin pellejo. Fue una entrada de las que no recomiendo a ningún marino. Después de continuar jugando al eslalon durante unos 4 kilómetros sorteando peligros arrecifes, pero con la ayuda de las boyas rojas y verdes, que en esta caso sí que se encontraban en donde tocaba. Y parece que nuestra pericia iba a acabar bien, pero la fortuna nos dejo. A unos 500 metros salió  a nuestro encuentro una motora de la marina, que los cabrones ya nos  podían haber esperado en la entrada del arrecife para indicarnos bien el camino y no jugárnosla a cara o cruz. Cuando llegamos a la bocana vemos que su anchura es diminuta y con un banco de arena que aun la hacía más estrecha. Y ahí nos quedamos clavados, ósea varados como se llama en el lenguaje marinero. Era marea baja y casi unos bañistas tocan el casco del barco. Por suerte el fondo era de arena y no le pasó nada al casco y con algunos intentos, nos remolcaron marcha atrás en donde fondeamos frente al puerto para pasar la noche. Y nuestra ocasión de entrar era para hoy miércoles a las 14 horas y 30 minutos cuando tendríamos marea alta y el agua sube 50 centímetros con relación a la marea baja. Y allá vamos, con la motora de la marina haciendo de práctico. Al llegar a la barra de arena, ¿qué paso? Pues que nos volvimos a quedar clavados, pero da gusto tener 250 caballos de motor y poniéndolos casi a tope les dejamos a la marina un canal pero que muy bien dragado.
El problema lo tenemos ahora para salir, porque entramos con 700 litros de agua dulce en los depósitos y ahora tendremos más calado  hasta  completar los 2.200 litros que caben para poder aguantar unas semanas hasta que lleguemos a algún puerto cubano o de las Bahamas. Porque si,  mis queridos lectores, por aquí no es como en el Mediterráneo, los puertos escasean o son inexistentes, casi siempre toca fondear.
Y como siempre hay que tener un plan B, por si la cosa se tuerce. Como sabéis existen dos pleamares al día y dos bajamares y nuestro plan B consiste en salir en la marea alta de la noche, que según las tablas nos da unos 30 centímetros mas de agua que con relación a la marea alta del mediodía. Pero esto queda pendiente para una nueva entrega…

 

Turks and Caicos Islands
A la media noche de ayer jueves 9 de Febrero fondeamos en Big Sand Cay perteneciente a las Islas de Turks y Caicos. Y como seguramente algunos de vosotros nunca habéis oído hablar de estas islas, empezare situándolas. Se encuentran al sudoeste de las Bahamas y al norte de la Republica Dominica y de Haití. Están formadas por unas 50 islas, de poca altura y muchas de ellas deshabitadas. Su bandera es  la Union Jack y dependen de la corana de Gran Bretaña.
Tuvimos una travesía muy cómoda de 170 millas con el Spinaker izado, en donde los alisios soplaron regularmente empujándonos a buena velocidad.  A mitad de travesía sorteamos los bancos de coral de Mouchoir  y el Silver Bank, tan grandes como la isla de Mallorca. Estas montañas submarinas, no llegan a formar islas visibles y son inmensas extensiones en donde ascienden las profundidades  desde miles de metros hasta unos pocos de metros de la superficie.
Las Islas Turks Y Caicos tienen más de de mar que de tierra, por analogía son como unos icebergs.  Están situadas sobre dos bancos de piedra caliza, cubiertos de coral y arena, con una mínima parte emergida y su mayor parte los forman unos fondos submarinos de poca profundidad , hábitat perfecto para toda clase de vida marina y una delicia para los amantes de buceo.
Esta mañana  cuando el sol estaba apareciendo por el horizonte me he pegado un refrescante chapuzon  y  nadando hasta la orilla disfrute de la soledad y la belleza de la playa de arena de Big Sand Cay . Sus únicos habitantes son las iguanas y los pájaros. Aquí los fondos son de una increíble transparencia a los que la Republica Dominicana no nos tenía acostumbrados.
Ahora estamos fondeados en el norte de la isla de Salt Cay, antiguo puerto ballenero y con unas antiguas salinas. Mañana queremos hacer una inmersión en la parte de poniente de la isla en donde hay una pared submarina que cae vertical de pocos metros a mas de mil metros de profundidad, en donde con un poco de suerte nos pueden acompañar el canto de las ballenas jorobadas, que entre enero y marzo frecuentan estas aguas .

Venezuela: la realidad de un país vista por una navegante español
Tenía ganas de escribir sobre este bello país y ahora que ya han pasado unas semanas  desde nuestra partida, intentaré describiros como lo he vivido.
Lo podría resumir así: el país se está ‘descuajeringando’. O para entenderlo mejor: camina marcha atrás, más que avanzar. Es un país con un potencial increíble. Tiene una zona costera diversa con infinidad de islas y bahías para convertirse en uno de los primeros destinos náuticos del mundo. Tiene selvas, ríos impresionantes como el Orinoco, grandes reservas de hidrocarburos, pero desgraciadamente está empapado de una apatía generalizada y de un futuro incierto.
Es difícil entender como la carretera que une su capital Caracas con Barcelona, una de las ciudades más importantes del país que dista unos 200 kilómetros, se encuentra en un estado lamentable y se necesiten unas 5 horas para cubrirla, con el peligro añadido, según dice todo el mundo, de que te pueden robar o secuestrar en el camino. Porque la seguridad, o mejor dicho la inseguridad aquí es un grave problema. Caracas tiene fama de ser en estos momentos una las ciudades más violentas del planeta y andar por ciertas calles puede ser sinónimo de jugarte la vida.
Es difícil entender, por ejemple, que en el Gran Roque, la única isla habitada de los famosos Roques venezolanos, se estropeé el generador que abastece de electricidad a los habitantes de la isla hace ya 5 meses y que aun no esté reparado, condenando a sus habitantes a disponer de muy pocas horas de electricidad al día, además de la molestia del rugido generalizado de infinidad de generadores privados para las pocas casas y posadas que se los pueden permitir.
En una terraza en Los Roques y disfrutando de una buena cerveza fría tuve una charla con el propietario sobre la actualidad en su país. Definió al actual presidente como un “aborto interruptus”, fruto de la historia reciente de este país. El problema, me seguía comentando, es que el que suceda al actual presidente probablemente lo hará peor. En sus palabras desbordaba una gran lucidez, no había ningún resentimiento político. Me comentaba que después de muchas décadas de sufrir el país de sucesivos gobiernos corruptos era necesario que surgiera un líder político que devolviera la esperanza a los más desfavorecidos, que son la mayoría de este país. Y así llegó al poder el actual presidente. El problema viene cuando un dirigente político se siente un salva patrias, un ser indispensable para sacar adelante a su país y su única forma de gobernar consiste en formular los mecanismos para perpetuarse en el poder. Como ahora, que tienen elecciones a la vista y acaba de llegar a puerto un cargamento inmenso de “Las Lavadoras del Presidente” para repartir entre los necesitados, futuros rehenes de un voto comprado.
Respecto a Chaves, una nativa de protuberancias siliconadas nos dijo que ha “encabronado” el país, que ha enfrentado a ricos contra pobres… lo que parece claro es que antes de su llegada al poder los pobres eran menos que nada en Venezuela o, como los llamaba Eduardo Galeano, los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.
Y cambiando de tercio, ¿sabéis cuánto vale aquí el gasoil? No lo vais a creer. Pero allá voy. En Puerto de la Cruz pagamos 60 euros por 600 litros de gasoil, lo que sale a 0,10 Euros el litro. En los Roques pagamos 100 bolívares por 200 litros, que equivalen a 9 Euros y sale a 0,045 Euros el litro. Sí, son 4 céntimos y medio un litro de gasoil, o sea, una de esas monedas birriosas de cobre que casi siempre despreciamos. Eso sí, el gasoil a veces es algo sucio,  lo compramos en garrafas y tediosamente hay que transportarlo y transvasarlo al depósito del barco.
Os hablaré ahora de la grave inseguridad del país. Antes de empezar nuestro viaje caribeño dudábamos sobre si suprimir o no Venezuela de nuestro itinerario, después de recibir algunas noticias alarmantes.  Al final vinimos y en nuestra estancia en el país, no tuvimos ningún problema, mientras eludimos el triángulo maldito formado por la Isla Testigos, Isla Margarita y el Golfo de Paria, donde lo mínimo que te puede pasar es que te asalten, te secuestren o que te maten. La situación de pobreza conduce en muchos casos a que la delincuencia sea un “Modus Operandi” de ciertas personas, con el beneplácito de las autoridades.
Otro grave problema de aquí es la inseguridad jurídica que plantea la expropiación arbitraria a que juega el actual gobierno. Esto crea una parálisis inversora dado que muchos desisten de montar un negocio ante el riesgo de que pueda pasar a manos del estado y que te compensen irrisoriamente. He oído un discurso del jefe del gobierno de esta Republica Bolivariana decir que quería expropiar los yates de los ricos para con ellos llevar a los pobres a los Roques para que disfruten de las bellezas de ese idílico entorno. Evidentemente con este mensaje es difícil que un país avance.
Venezuela es un país de fuertes contrastes. Estuvimos atracados en la lujosa Marina de Bahía Redonda en Puerto de la Cruz, reducto de la clase adinerada del país, una especie de Port Saplaya pero de mucho nivel, con canales y casas de súper lujo con el barquito a la puerta de casa. A unos pocos metros de esta opulencia se encuentra la realidad de la inmensa mayoría de los venezolanos, casas humildes, carreteras destrozadas, suciedad, coches desvencijados que derrochan la gasolina por los tubos de escape,…
Y podemos también continuar hablando de las exuberantes chicas de plástico que proliferan por doquier, sobre todo en la capital, pero acabaré diciendo que pese a las adversidades, este pueblo es amable, sabe pasárselo bien, ayudados por su bebida nacional, el ron, y escuchando la música local a todo volumen.
No os perdáis Los Roques e Isla de Aves, son lugares increíbles para disfrutar.

Curiosidades del viaje de Colón, y de otras sorpresas que encierran estas aguas caribeñas
Como sabéis, Cristóbal Colón, el almirante de la mar océana, iba un poco perdido en Octubre de 1.492 en las aguas por donde ahora esta navegando el Sirocodiez. Se encontraba con poco éxito  buscando las Indias Orientales. Cuando ya llevaba 36 días de travesía desde las Canarias y consciente del alarmante descontento de su tripulación, pensaba que peligraba su mando en la expedición,  su integridad física y el de ciertas partes muy importantes dentro de la anatomía de un varón. Y en ese justo momento, cuando se encontraba encerrado en su camarote, un doce de octubre del año de nuestro señor de 1.492,  oyó aliviado el esperado grito de “Tierra a la vista”.
A esta isla donde desembarcaron la llamo Guanahani y a este momento quería yo llegar. Porque los historiadores no se ponen de acuerdo si esta isla es la actual Salvador en las Bahamas, en donde esta tripulación navegará dentro de poco, o si es la isla del Gran Turk, donde ya queda por nuestra estela. Disputas aparte, lo que si está claro es que viendo que en estas perdidas islas, Colón no tenia  mucho futuro, decidió persuadir con unos grilletes a cuatro infelices nativos lucayanos  para que los condujera a una isla más grande y quizá mas rica, hacía  el sur en donde quizá se le pusiera mas de cara la diosa fortuna. Como navegante y  si veis una carta náutica me cuesta comprender como  tuvo la suerte de poder navegar desde este lugar en contra de los vientos alisios dominantes y con la cantidad de arrecifes que hay en la ruta, dispuestos a mandar a las carabelas y a sus marineros a dormir a los fondos marinos.
La cuestión es que Colón y sus secuaces,  desembarcaron en la Playa Rincón en la Republica Dominicana, último punto de recalada del Sirocodiez en esta isla, y después continuaron hacia el sur de la isla y a las laderas del Rio Ozama, en donde fundaron Santo Domingo, la primera capital del futuro impero español en las Indias Occidentales, que no Indias Orientales.
Y cambiando de tema, aunque no de las aguas donde me encuentro ahora. Hace poco leí que lo que más les llama la atención a los astronautas al observar la Tierra desde el cielo en los días claros, son tres cosas. La primera es una creación humana, la Gran Muralla China, debido a su longitud. Las otras dos cosas pueden ser más difíciles de acertar y son obras de la madre naturaleza. Una es el inmenso y desolado vacío del desierto del Sahara. Y la otra es la deslumbrante claridad de las aguas turquesas que circundan las Islas de Turks y Caicos. El Banco de Caicos es casi  un perfecto atolón coralino de unas 60 millas de ancho, unos 110 kilómetros, con unas aguas someras que oscilan entre los 2 y 4 metros,  con fondos de arena, salpicados de arrecifes y cabezas de coral aisladas, lo que hace su navegación interior terreno prohibido para nuestro velero. Y este inconveniente lo sufrimos ayer. Porque si, mis queridos lectores, en estas latitudes donde reinan ininterrumpidamente los vientos alisios del nordeste y del este, ayer nos entro un frente con vientos fuertes del oeste rolando al norte, lo que nos hizo que la travesía desde Turks hasta Caicos de 110 millas, fuera un pequeño suplicio, o un gran suplicio depende de que grumete de abordo opine. Fondeamos a la media noche en West Caicos Island, cansados, a una hora un poco tardía y poco recomendable por lo peligroso que es navegar por estas aguas con tantos peligros acechando la flotabilidad de este navío.
Y mañana 14 de Febrero, día entrañable y ñoño para algunos, nos toca disfrutar de la comodidad de una marina. Esperamos atracar en Turtle Cove Marina, y si los vientos nos son favorables a finales de semana estaremos ya en las Bahamas.

 

Navegando por la República Dominicana

El lunes 30 de enero de 2012 atracamos en la lujosa marina de Boca Chica situada a pocos kilómetros de Santo domingo, la capital del país.
Hemos invertido dos y días y medio en cruzar el Mar Caribe, de sur a norte. Cuatrocientas diez millas, unos setecientos sesenta kilómetros, separan nuestro destino, Boca Chica, de la isla holandesa de Bonaire. Los vientos alisios que soplan constantes del este al oeste en el ecuador terrestre son más intensos en esta época del año, lo que significa que nuestra travesía ha sido realmente incómoda. Nada que ver con la placidez de nuestra travesía oceánica, cuando los alisios siempre soplaban justo por nuestra popa.
Esta isla es bulliciosa y ruidosa. Los altavoces suenan a todo volumen con los ritmos locales del merengue y la bachata. Por la televisión se alternan las telenovelas y el béisbol, el deporte mayoritario del país.
Hicimos una visita a la zona colonial de Santo Domingo, donde la herencia hispana es patente. Me maravillé en el museo del ámbar contemplando esta joya que viene de las resinas fósiles de árboles prehistóricos y que, algunas veces, gracias al azar atrapó a pequeños insectos. Supongo que os acordaréis de la película “Jurasik Park” y del mosquito que chupó la sangre de un dinosaurio y que quedó atrapado en resina de ámbar. Lástima que no tuviera los 1.500 dólares que me pedían por una preciosa joya que me gustaba para regalar a mi novia.
Con el barco seguimos viaje recorriendo la costa sur y fondeamos en el interior del Rio Cumayasa. Una incursión en parajes poco tocados por la mano del hombre.
Continuamos dejando atrás la Isla Catalina y La Romana y fondeamos en la reserva natural de Isla de Saona. Lugar con espectaculares playas de cocoteros pero que durante el día era invadida por hordas de catamaranes con las cubiertas a rebosar de turistas.
Nuestro siguiente destino fue la Bahía de Samaná en la punta NE de la isla. Punto de peregrinaje de miles de ballenas jorobadas para reproducirse en su migración desde las aguas frías del ártico hasta estas aguas calentitas. Al fondo de esta bahía está el Parque Nacional de los Haitises, de nuevo un lugar salvaje, donde el hombre apenas ha dejado su huella. El paisaje está formado por pequeñas islas cubiertas de vegetación y tupidos manglares, con unas impresionantes cuevas que fueron habitadas por indios prehispánicos. Las cuevas son cómodas de explorar con algunas grandes aberturas laterales llenas de vegetación y lianas por donde se cuelan algunos rayos de sol. Aquí te sientes Harrison Ford rodando Indiana Jones, hasta que en tu ensoñación quizá te despiertes con la voz de Spilberg diciendo: “Corten … Joder, ya se han colado unos turistas en la toma“.
Pasamos una noche solos fondeados en este lugar de una belleza salvaje y sobrecogedora.
Hoy miércoles día 8 de Febrero, si el viento y el oleaje lo permiten, fondearemos en Playa del Rincón y después pondremos proa hacia las islas de Turk and Caicos. Esperamos poder ver y filmar las ballenas jorobadas y quizá alguna nos deleite con sus espectaculares saltos y acrobacias. Pero esto ya os lo relataré en una siguiente entrega.

 

Lionfish: Wanted Dead or Alive

Si lo veis por el Caribe, es un pez precioso de entre 12 y 20 centímetros con rayas rojas y blancas, y con unas grandes aletas desplegadas a modo de plumeros.
Su nombre  en inglés es “The Red Lionfish” (Pterois volitans), y  le hace justicia con su estampa tan señorial y cautivadora. Pero el traductor al español parece que se confundió y le bautizo como Pez Escorpión, aunque como veréis más tarde no iba muy mal orientado.
Este pez es originario de la zona del Indopacifico pero debido a un escape de 5 de estos pececitos de un acuario de Florida (EEUU) hace 5 años están colonizando rápidamente todo el mar Caribe. En todas las inmersiones que he hecho en Venezuela y Bonaire los he visto.
¡Ah, se me olvidaba ¡ NO TOCARLO, son muy venenosas sus aletas, pudiendo llegar en raras ocasiones a matar a una persona. A parte de este “pequeño problema”, está causando un gran impacto medioambiental de difícil solución en los arrecifes caribeños porque aunque tiene una imagen de bichito pacifico es un voraz depredador y de momento como es un bicho nuevo en el barrio no tiene depreda Se reproduce rápidamente porque las hembras pueden  llegar a poner dos millones de huevos al año. Para intentar paliar el problema se corrió el rumor que su carne es afrodisiaca…
Pero no haceros ilusiones, porque encima si lo pescáis y lo coméis se os puede torcer la noche de placer y sentaros muy mal porque el bichito en cuestión transmite una toxina llamada ciguatera, propia de ciertos depredadores del Caribe.

 

Bonaire: la isla del buceo
En la foto que os muestro se resume la esencia de esta isla Caribeña, es un lugar que vive de y para el buceo. Se encuentra situada al norte de Venezuela y con sus vecinas Aruba y Curasao formar unos pedacitos de tierras holandesas en el Caribe.
La forma de bucear aquí es insólita. Te alquilas un pick-up, una furgoneta abierta por detrás en donde cargaras tu equipo de buceo. Y solo tienes que decidirte que inmersión  harás de las 90 que están a tu disposición. Coges la carretera que te lleva al punto de buceo, en donde está todo muy bien indicado (todo muy europeo). Aparcas a pocos metros del mar. Te disfrazas de hombre rana con todo a la espalda y andando te introduces en el mar y a bucear que enseguida se coge profundidad. Los corales están impecables y hay también una gran variedad de peces.
Y si buscas algo mas, al norte de la isla está el National Park Washington Slagbaai y al Sur esta las pintorescas salinas y el Lac Bay en donde están las pocas playas de arenas de la isla.
Disfrutamos de unos días esplendidos en esta relajada isla, en donde su tranquilidad es rota esporádicamente por la invasión de hordas de uniformizados cruceristas, los días que toca la parada de un gran crucero son sus bodegas llenas.
A Ignacio, Remigio y Maria se les acaban las vacaciones y se desembarcan con las maletas llenas de tesoros y de gratos recuerdos.
Y la tripulación del Sirocodiez ya tiene nuevas islas por conocer. Ponemos hoy viernes 26 de Enero proa a la Republica Dominicana. Por delante tenemos una travesía larga de 400 millas y en donde esperamos que los alisios no machaquen mucho a este navío y a su tripulación. Desde que tocamos tierras caribeñas vienen soplando fuertes y sin descanso día y noche. Aquí no existen días de calma como en nuestro apacible mediterráneo.
Nos vemos…en la Isla de la Española

 

Estamos en Isla de Aves (Venezuela)
Ayer sábado 21 enero llegamos a Isla de Aves de Barlovento que están a mitad de travesía entre Bonaire y Los Roques. Os recomiendo que les deis un vistazo en Google Earth a estas islas. Desde el cielo podréis ver la infinidad de azules que tienen estas aguas y que asemejan a un atolón coralino de los lejanos mares del sur en el Pacifico.
Hemos pasado tres semanas navegando por el espectacular Archipiélago de los Roques, la formación coralina mejor preservada del Océano Atlántico. Por la popa quedan alegres momentos vividos en infinidad de islas con nombres tan sugerentes y enigmáticos  como Sebastopol, Francisqui, Sarqui, Crasqui, Dos Mosquises, Cayo del Agua, Noronqui, Espenqui…
Para el navegante los Roques son el paraíso, una delicia en donde nunca falta los vientos alisios que te empujan  sin oleaje a unos preciosos y solitarios fondeaderos. Está formado por varios centenares de cayos e islas coralinas la mayoría deshabitadas salvo el Gran Roque.
Para comer solo hay que zambullirse en al agua y escoger si te apetece comer hoy langostas, las caracolas llamadas botutos o  pargos, quizá unos corocoros, barracudas o tal vez un atún. Las aguas someras están llenas de grandes cantidad de alevines, de pezqueñines que son perseguidos sin tregua por los pelicanos y alcatraces.
Y como si fuéramos increscendo, ahora estamos en Isla de Aves que quizá aun pueda superar a lo que hemos dejado por la popa. El fondeadero de Aves tiene una preciosa playa de una arena blanquísima con unos espectaculares manglares que albergan una gran colonia de aves marinas. Pájaros confiados y que se nos muestran indiferentes a nuestra presencia, como alcatraces, fragatas, rabihorcados, garzas y pelicanos.
Y por nuestra proa tenemos un nuevo horizonte…Bonaire

 

Otra vez Los Roques..!

Otra vez aquí! Supongo que todo el mundo habrá estado en Los Roques una u otra vez asi que poco mas cabe añadir que no se sepa. Todo sigue igual: sus posadas, sus baretos en la arena, su aeropuerto improvisado con su torre de control-container y sus avionetas de ocasión.  La de esta vez era de dos asientos en fila, sin pasillo y con acceso desde el exterior. En total, ocho pasajeros, el piloto y un copiloto que necesitaba una misericordiosa jubilación y que, en la pista, abría su puerta para que corriera el aire. Y sin azafata que nos largara las instrucciones de seguridad!
Y otra vez el mismo Siroco Diez pero en lugar de ir a Formentera, nos lleva a las consabidas playas desiertas y aburridas, con el único aliciente de los pelicanos insaciables con sus chapoteos… Pero ningún chiringuito ni venezolana alguna que echarse a la visual.
Y otra vez a bucear en las barreras de coral! Los peces loro parecían que se alegraran de vernos de nuevo mientras los corales volvían a marcarnos las rodillas. Y luego, claro esta, hay que aguantar el ruido y los humos del compresor mientras se rellenan las bombonas de aire.
Ah! Y entre una cosa y otra… OTRA VEZ LANGOSTA! Parece que no haya otra cosa para comer pero, algunas veces, hay suerte y Carlos se equivoca y en lugar de langostas se trae unos candiles o algún corocoro.
Y otra vez las inevitables cervezas! No hay otra cosa mejor que hacer entre horas y, como la provisión de frutos secos abordo es inagotable, resulta imposible parar de beber.
Y otra vez la misma puesta de sol. Son todas iguales, con sus cálidos y repetitivos colores y con (vaya! se me había olvidado) los gin-tonics de todos y cada uno de los atardeceres.
Buf!

Ostras!… y otra vez… VALENCIA!!!
AAAAGGGGHHHH!!!

Por Remigio

 

West Indies

Estamos ya en las West Indies, las Indias Occidentales que se encontró Colon en su navegación camino de las Indias Orientales, que eran las que buscaba y no encontró.
El Sirocodiez llego el pasado miércoles 14 de diciembre a Bridgetown en Barbados después de 18 días de travesía oceánica. Fondeamos frente al centro urbano en The Carenage, un pequeño puerto fluvial donde antiguamente reparaban los barcos. Disfrutamos de unos días de relax, disfrutando de unas buenas tandas de cerveza “Caribe”. Y muchos baños en estas cálidas aguas, en los que solo zambullirme me cruce con una curiosa tortuga. Disfrutamos también de un buen aunque concurrido snorkel en unos barcos hundidos a poca profundidad cerca de la playa
Barbados es una isla bulliciosa, con una gran influencia norteamericana y británica. Destino turístico de excelencia para los que van buscando sol y playas de blancas arenas. De paisajes rurales y con exceso de desarrollo y construcciones para lo que venimos a buscar.
Y dejamos esta isla, la más oriental de todo el grupo de las pequeñas Antillas para poner proa a la Isla de Tobago.

 

 ¡Preparados para Bridgetown !

Bridgetown es la capital de Barbados, nuestro destino. La llegada está prevista para el próximo miércoles 14 de Diciembre, pero la duda reside en saber si será  antes o después s de las 13 horas, hora que marcara nuestro nuevo record en la travesía del Atlántico en 17 o 18 días, todo ello si no surgen imprevistos.
Hoy nos encontramos en una latitud de 14 grados y 30 minutos norte y una longitud de 50 grados y 10 minutos oeste a 550 millas de nuestra llegada. Hace una tarde de sábado lluviosa y desapacible, con continuos chubascos tropicales pasando veloces sobre nuestra cubierta y derramando toneladas de agua a su paso. Esas tardes que invitan a quedarse en casa, con un buen libro o con una buena compañía. Y eso es lo que hemos decido hoy todos los tripulantes de aquí  a bordo (habíamos pensado en ir a dar un paseo, o quizá  ir al cine, pero en vista del tiempo que hace aquí, nos quedamos en casa).
Y me parece que ya es hora de que os narre la vida de un tripulante en un viaje oceánico. Cada uno se levanta y desayuna a una hora, pues por las noches hacemos cada uno dos horas de guardia individuales de vigía para controlar el viento y las velas, así como cualquier luz en el horizonte que pueda corresponder a otra embarcación  con posibilidad de colisión. Aunque esto último parece bastante difícil, pues en 4000 kilómetros recorridos solo hemos visto un carguero (con el que contactamos y comunicamos por radio, el  FELICITY ) y un velero. Los habitantes que hemos visto de estos mares son un par de ballenas, muchos peces voladores perseguidos y codiciados por los voraces atunes, algunos delfines y algún pájaro despistado. Continuando con la vida y sucesos de un grumete oceánico, a mitad del día, cuando todos estamos reunidos en la cubierta, aprovechamos por si hay que hacer algún cambio con las velas, quizá  subir el Spinaker, la vela grande de colores vivos, o quizá  poner los dos tangones en proa con sus velas llamadas Genovas. Continuamos haciendo un poco de aerobic, estiramientos y demás machaque corporal para mantenernos en forma y ganarnos el aperitivo (momento también de reunión y charla a bordo). Tras sudar un poco llega el buen momento de nuestra baño diario, que consiste en dirigirnos a la popa para coger cubos de agua de mar y arrojárnoslo, que refrescan que da gusto (el agua salada de mar es buenísima para la piel). Si el capitán esta benévolo autoriza para acabar con un poco del agua dulce, bien preciado a bordo y que no hay que malgastar.
Después de la comida, que nos toca hacer a cada uno cada día y medio, aprovechamos más tarde para una siesta, si no tenemos guardia. Y es que todos anhelamos el momento de poder dormir 8 horas seguidas y con una cama quieta.
También hay tiempo de leer mucho, marcar nuestra posición n en la carta del Atlántico, hacer observaciones astronómicas para situarnos con el modo de navegación tradicional, que es tomando alturas con el sextante del Sol, la luna, de las estrellas más luminosas o de los planetas, y mediante unos cálculos laboriosos sabemos en qué parte del océano estamos. Y como estoy hablando de planetas ya sabéis que hoy disfrutamos de contemplar a la luna en todo su esplendor y en nuestras latitudes tenemos la suerte de que a lo largo de la noche podemos admirar la belleza de los cuatro planetas que se ven a simple vista. Empezamos viendo a Venus al ponerse el Sol, continuamos con Júpiter y después aparecen por levante el planeta rojo, Marte y acaba nuestro planetario particular con el planeta de los aros, Saturno.
Y para acabar nuestro peregrinaje diario de un grumete de a bordo, quizá  emplea su tiempo en pescar algún túnido para la cena, o en salarlo y secarlo al sol. También puede hacer la colada, porque aquí la lavadora automática no está bien vista y se estila la manual. Después de la cena y de una corta velada, cada uno a su camarote que la guardia acecha. Y esta rutina es la establecida durante todos los días de la semana, pues  nada indica si estamos en domingo o en miércoles

 

 ¡El viento nos ha abandonado!

El viento nos ha abandonado!
Después de varios días navegando con un viento favorable, hoy nos ha abandonado dejándonos encalmados en una posición  de 15º  norte y 45º  oeste.
Hace unas horas estábamos celebrando que ya solo nos quedan 870 millas para Barbados, que es un tercio del total de la travesía atlántica.  Que relativo son las medidas! Tener más de 1600 kilómetros por la proa sigue siendo una enormidad para las distancias que navega un velero empujado por la fuerza del viento como combustible. Estos inconvenientes los aceptamos porque es parte del juego y resignados esperamos la entrada de viento.

 

¡60 horas navegando a vela sin tocar ni un cabo a bordo!

Es un placer navegar a vela con los vientos alisios ya establecidos y soplando regularmente. Navegamos con la vela Mayor recogida y llevamos envergados dos Genovas atangonados en la proa, uno por cada banda, y da gusto ver al Sirocodiez como cabalga sobre estas grandes olas atlánticas sin necesidad de tocar ningún cabo a bordo. En estos momentos el viento sopla justo de la popa y nos empuja a 8 nudos de velocidad, y nos encontramos en 18 grados de latitud norte y 38 grados de longitud oeste, a 1290 millas de nuestro destino (unos 2400 kilómetros). Por la popa ya llevamos acumulados 1411 millas, y hemos celebrado que hemos pasado la mitad de esta travesía atlántica.
Hoy hemos tenido la visita de una juguetona ballena que nos ha estado escoltando a corta distancia, como si de un delfín se tratara. Jugaba surfeando las olas y pasando de una banda a otra, nos inspeccionaba y no sé si se preguntar a que espécimen tan raro éramos.
Y ya que os estoy relatando los habitantes de estas latitudes, que son escasos por aquí  pero si singulares, continuare con uno que tuvo la desdicha de chocar contra mi hombro. Cuando estaba leyendo ayer por la tarde, un pez volador tuvo la mala suerte que en su vuelo de escapada de un posible depredador cálculo mal la distancia y acabo en la cubierta. Este tuvo la suerte de recuperar la libertad.
También tuvimos otro encuentro con otro pez, raro y que daba un poco de miedo. Fue un pez abisal que tuvo la mala suerte de picar en el curricán que llevamos arrastrando por la popa. Era negro, alargado, con unos dientes largos y cara de pocos amigos. Parece ser que durante la noche hay una ascensión de habitantes de las profundidades abisales hacia la superficie marina buscando nuevos territorios para ampliar su dieta alimenticia y buscando el amparo de la oscuridad para burlar a los grandes depredadores.
Pero no llevaros a un equívoco, pues navegamos en una especie de desierto. Después de casi 3000 kilómetros solo hemos visto un velero y un barco mercante. Y de los habitantes de estos mares están unas pocas pardelas y paiños y dos encuentros con ballenas, unos pocos y escasos delfines, y paro de contar. Bueno, para ser honesto, siempre es difícil ver cosas cuando navegamos sobre grandes olas ya que cuando hemos tenido la suerte de tener un mar más bonancible han aumentado nuestros avistamientos y divertimentos.

 

¿Estamos ya navegando en la autopista de los vientos Alisios?

Parece que sí, que los vientos nos son favorables después de varios días que se mostraran ausentes, perezosos y cambiantes. El Alisio, viento del noreste sopla ya a 20 nudos y nos empuja entre 7 y 8 nudos de corredera.
El Sirocodiez, hoy 3 de diciembre, se encuentra a 1629 millas de Barbados y por la popa acumulamos 1070 millas navegadas desde Tenerife, con lo que nos vamos aproximando al Ecuador de la travesía atlántica. Nos dirigimos a una latitud de 13 grados Norte y ahora estamos situamos en una latitud de 19 grados Norte (como Cuba) y tenemos que llegar a una Longitud de 59 grados oeste y ahora estamos en 32 grados Oeste (como la punta oriental de Brasil).
Aunque la ausencia de viento del día de ayer nos regalo un día radiante y una mar plana como un espejo, más propia del mediterráneo que de este gran océano. Aprovechamos después de nuestra sesión de aerobic para mantenernos hermosos y lozanos, para refrescarnos del bochorno tropical sumergiéndonos en estas cálidas aguas, atentos para no servir de comida a los residentes de estas latitudes. Y como fue un día pleno de emociones, al reanudar nuestra marcha empujados por el ronroneo del motor oímos el resoplar de una ballena a corta distancia. Nos aproximamos a unos 40 metros escasos de un hermoso ejemplar de Cachalote de unos 12 metros de envergadura que indolente se dejo posar bien para el objetico de nuestras cámaras y en breve podéis ver la filmación.
Por la tarde pudimos ver nuestro segundo barco desde que hace una semana salimos de Tenerife. Para erradicar la sensación de soledad absoluta que se sienta a menudo en estos viajes oceánicos, comunicamos con el barco mercante por la radio VHF. Tras contarnos mutuamente nuestras procedencias y destinos, y solicitarle información  meteorológica, nos deseamos mutuamente una buena travesía.
Y para acabar de completar el día, por la tarde pico un hermoso ejemplar de Llampuga o pez limón, un túnido de unos 10 kilos de peso que para cenar ya lo estábamos degustando en nuestros platos

 

 ¡ Hemos cruzado el Trópico de Cáncer!

Hoy 30 de noviembre de 2011 a las 08 horas y 42 minutos hora del reloj de bitácora ( 10 horas y 42 minutos en la España peninsular) hemos cruzado, unos de los paralelos más famosos del globo terráqueo, el Trópico de Cáncer, en latitud 23 grados y 27 minutos norte. Esta línea paralela al Ecuador está situada en dependencia del sol, indicando el límite septentrional del movimiento relativo del sol en el transcurso de un año. Y si nos detuviéramos aquí ,en esta línea de paralelo en mitad del océano, hasta el primer día de verano, el 21 de junio, el sol lo tendríamos al mediodía exactamente sobre nuestra cabeza, no proyectando sombra alguna. Aquí rodeado de agua por todas partes se experimenta la sensación de inversión total de las estaciones como al cruzar esta línea imaginaria que nos adentra en el trópico bajo un sol abrasador estando casi en diciembre.
Tras las fotos de rigor, algo de algarabía y con el buen humor de la tripulación nos hemos tomado un buen desayuno para celebrar tan digno momento.
El Sol aprieta y ya hemos tenido que poner el toldo para guarecernos bajo su sombra. Vamos guardando mantas, sacos de dormir, a la espera de tiempos más gélidos, sustituyendo por sabanas, pantalones y camisetas de manga corta.
Hoy, que flojea el viento, hemos izado el Spi por primera vez en este viaje que el viento nos a seguido sin tregua.
Y los atunes se presentan esquivos al sedal y no acaban de pasar por la plancha con la regularidad que los miembros de esta tripulación y sus estómagos quisieran.
El tiempo continua estable y tranquilo y en esta rutina de vida marinera que solo interrumpe una tormenta, una vela o la vista de costa, pero para eso han pasar muchos días…
A las 21 horas UTC nos encontramos a 1972 millas de Barbados y 646 de Tenerife, en latitud 23 07  N y Longitud 026  38 W .

 

Ya estamos de travesía rumbo a Barbados

Acabamos de completar las primeras 48 horas de travesía desde que salimos el pasado sábado 26 de noviembre de 2011 desde el puerto de la Santa Cruz de Tenerife.
Da gusto navegar a vela en este inmenso océano! Ya en la bocana del puerto nos esperaban los vientos alisios, vientos del NE que nos empujan directos y a buena velocidad rumbo al Nuevo Mundo.
En los comienzos de esta navegación oceánica, en donde el viento es el motor de este navío, tenemos que decidir qué camino nos llevara a nuestro destino. Tenemos dos opciones. La primera es ir bajando hasta las proximidades de las islas de Cabo Verde, en donde los alisios suelen soplar con regularidad, y de allí variar el rumbo hacia las Antillas. Y la segunda opción, que es la que optamos, es hacer ya rumbo directo desde la salida con la cobertura de una favorable predicción meteorológica que nos anuncia vientos favorables para los próximos días.
Y los días van discurriendo con las rutinas establecidas en los grandes viajes oceánicos. Carlos, Chema, Begoña, Alejandro, Pilar y Toni, los seis tripulantes del Sirocodiez debemos cumplir con nuestro trabajo diario, que no es mucho, como son las cuatro horas diarias de guardia, la preparación de la comida, las reparaciones de a bordo y las maniobras en el aparejo con las velas.
El Sirocodiez navega alegre y despreocupado empujado por un buen viento y con su casco limpio y sus nuevas hélices plegables a buena velocidad hace entre 7 y 8 nudos, realizando singladuras de casi 170 millas diarias, que están pero que muy bien. Y la tripulación tiene ganas de batir los 20 días del anterior cruce atlántico, dejando quizá  en 17 días, aunque el viento siempre tiene la última palabra

 

 

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