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La historia del yate “Tiara”, los piratas y el Circo del Sol

El 4 de septiembre de 2.008 el diario “Le monde” daba una noticia sobre el ataque a un yate de lujo perpetrado por 4 hombres enmascarados  que se apoderaron de la caja fuerte de abordo con 138.000 Euros. Esta noticia podia haber pasado desapercibida si el robo se hubiera producido en los mares de China o en el Caribe, pero sin embargo, tuvo lugar en aguas francesas, poco acostumbradas a la piratería. El barco era el velero Tiara alquilado por turistas alemanes en Cerdeña quienes navegaron con él hacia la bahía de Porto Novo a pocos kilómetros de Porto-Vecchio, al sur de Córcega. Por la noche mientras se encontraba fondeado, fue abordado por una neumática con 4 hombres armados que tras intimidar al Capitán lograron acceder a la caja fuerte de abordo y huir rapidamente.

La historia del Tiara comienza en 2002 en Auckland (Nueva Zelanda). Los prestigiosos astilleros Alloy Yachts recibieron el encargo de construir el velero más grande que jamás se había botado en el país. Esta exclusiva petición procedía de Jonhatan Leitersdorf, un acaudalado inversor israelí fundador de L Capital Partners, entre otras compañías, quien quería poseer un barco «que hiciera historia».

Con sus 54 metros de eslora y unas líneas agresivas, el Tiara es uno de los veleros más largos, lujosos y modernos del mundo. Pero, sin lugar a dudas, la fascinación que despierta esta embarcación y la hace única reside en su cubierta de popa: un amplio espacio concebido para el aterrizaje y despegue de un helicóptero. Un modelo EC-130 con capacidad para siete pasajeros que se erige como una extremidad de quita y pon del barco. De hecho, Leitersdorf ordenó que el casco del Tiara tuviera el mismo color y brillo que el aparato volador que utiliza para desplazarse por toda Europa. Para transformar esta zona de la cubierta en un helipuerto, tan sólo hace falta activar un sistema mecánico con el que las velas y los cabos se pliegan sin esfuerzo físico para la tripulación, al igual que sucede con casi todos los aparejos del Tiara.

Leitersdorf eligió para la decoración un mobiliario hecho con materiales exclusivos aunque con formas sencillas con el fin de no recargar el ambiente. El camarote principal del Tiara, destaca por el estilo ‘art déco’ que se observa en casi todos los detalles de la estancia y por su ubicación, justo sobre la quilla de más de 5 metros. Esta es la zona menos azotada por los vaivenes de las olas, la más estable, la más confortable. El uso de la madera hace más acogedora aún una de las estancias más grandes.

El Tiara necesitó dos años de construcción para estar listo para navegar y vivió su primera aventura en junio de 2004: atravesar el Canal de Panamá. El mástil de carbono de 63 metros fue diseñado para la ocasión, ya que la creación de Alloy Yachts debía pasar por debajo del puente de las Américas, siendo el velero de mayor capacidad que haya transitado bajo él. Hubo que esperar hasta la madrugada para llevar a cabo la operación, ya que era el momento del día donde la marea estaba en su nivel más bajo y así el voluptuoso barco pudo pasar sin que el mástil se dañara con el puente.

El flamante Tiara necesitó tres días para cruzar el famoso canal y, una vez en el océano Atlántico, comenzó a navegar con todo su esplendor y a forjar su propia leyenda.

Años mas tarde fue vendido por una cifra de muchos millones de euros a su actual propietario, Guy Laliberté dueño del Circo del Sol, cuya trayectoria vital merece un comentario. A los 14 años, este canadiense abandonó su domicilio familiar para llevar una vida de saltimbanqui. Cuatro años más tarde y con 50 dólares canadienses en el bolsillo, partió hacia Francia.

Allí cantó en cafés y aprendió a trabajar en la calle con acrobacias y juegos con fuego y vivió una experiencia que lo marcó para siempre. Según él mismo cuenta, “Un día hacía autostop para llegar a Rennes desde Poitou. Un auto se detuvo. El hombre era médico. No solamente me llevó hasta Rennes, sino que me invitó a su casa. Para no dejarme pasar la noche afuera”.

Pasó dos semanas en la casa de su anfitrión y mantuvo a partir de entonces la “teoría” sobre la cual “construyó todo”: “Si alimentas bien el círculo de la vida, la vida te lo devolverá”, declaró  al diario Le Figaro.

De regreso en Canadá, Guy Laliberté se unió a un pequeño grupo de trovadores de Quebec: los “Talons hauts”. Unos años después, en 1984, obtuvo una beca de Québec para crear un espectáculo itinerante con motivo del 450 aniversario del descubrimiento de Canadá por Jacques Cartier. Así nació el Cirque du Soleil.

Este millonario de craneo pulido y mirada traviesa ha destacado también como jugador de póker y como turista espacial. Tras pagar 35 millones de euros, viajó  como turista  en la nave Soyuz TMA-16 hacia la Estacion Espacial Internacional regresando 3 días después a la tierra en la nave Soyuz TMA-14. Su regalo a los tripulantes fue una nariz roja de payaso.

La revista estadounidense Forbes cifra en unos 3.000 millones de dólares su fortuna personal. La clave del éxito de este autodidacta nacido en Quebec fue teatralizar el circo, y convertirlo en toda una industria.

Ya sea en carpas itinerantes, bajo el agua o en salas de teatro, los 25 espectáculos de su empresa tienen el toque Laliberté: nada de animales sino acrobacias de alta calidad acompañadas por música original tocada en vivo.

Pero volvamos al Tiara, el objetivo de este post. Tiene alojamiento para 10 personas en 5 cabinas, además de la tripulación, compuesta también por 10 personas.

Entre sus caracteristicas destacan los 11 metros de manga, los 6 metros de calado de su quilla y su desarrollo de 10 nudos.

Si queréis disfrutar del glamour de este yate, es interesante saber que lo podéis alquilar, como el velero Sirocodiez, por 180.000 euros la semana.

Aquí os dejo unas fotografias de su paso por aguas de Ibiza y Formentera

www.sirocodiez.com

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El velero Sirocodiez fotografia al Tiara fondeado en Ibiza

El “Invader”, un velero de cine

En las costas de Ibiza estos días he tenido el honor de encontrarme con el velero norteamericano Invader, una goleta de aspecto romántico que ha sido escenario de los espectáculos más glamourosos del Hollywood de principios del siglo pasado. Es la segunda vez que puedo contemplar el Invader, dado que también atracó en el puerto de Valencia durante el acto 10 de la Copa América, en el pantalán de los megayates, donde se dejaba contemplar por las atónitas miradas de los visitantes.

Echar la vista atrás, siguiendo la pista de este navío, supone remontarse a tantos años de gloria y esplendor como de declive con la II Guerra Mundial. El Invader nació en el verano del año 1905 rodeado de lujo y glamour, diseñado por Albert Stanton Chesebrough. El encargo lo recibió de Roy Rainey, un magnate del carbón de Cleveland que quería un barco rápido y hermoso y bien rápido sí era: la goleta batió en 1926 el récord de la famosa Transpac entre California y Hawai. Navegó 308 millas en 24 horas, marca que permaneció imbatida hasta 1977.

La época dorada de este velero, de 50 metros de eslora y 9 de manga, se situa a principios de los años 30 del pasado siglo. Hacia 1932 el armador del barco, Joseph M. Schenk, era responsable del United Artists Studio, una empresa independiente creada en 1919 por Charles Chaplin y Mary Pickford,  entre otros. El Sr. Schenk ideó una forma práctica de combinar los negocios con el placer rodando una película en su goleta mientras navegaba por los fascinantes Mares del Sur. Durante este viaje la goleta estuvo a punto de naufragar por un golpe de viento que la arrastró a unos arrecifes que no estaban cartografiados, entre Tahití y Moorea. Los daños fueron menores gracias a la pericia de su entonces capitán Haga. Superado el incidente, el viaje continuó en dirección a Tuamotu, Islas Fiji, Tonga, Java, Bali y Hawai.

Después del viaje, el velero atracó en costas californianas, a 25 millas al oeste de la isla Catalina, donde su proximidad con Hollywood y Los Ángeles lo convirtió en el medio de transporte de estrellas y artistas. El propietario, por aquel entonces, era Robert Decker, quien fue testigo directo de estos viajes desde la costa de California a las islas en un momento de esplendor, cuando el barco tenía, incluso, hasta una boya privada de amarre en la bahía de Avalon, cerca de un nuevo casino.  A bordo navegaban, pues, jugadores de lujo a un paraíso del juego, como Charlie Chaplin, Mary Pickford, Douglas Fairbanks, Buster Keaton y Gloria Swanson, entre muchos otros.

Son muchas las anécdotas, caras y vivencias. Greta Garbo navegó a bordo del Invader durante un fin de semana del rodaje de la película Queen Christina, junto a su productor; Charlie Chaplin describió en su biografía el primer encuentro con una de las mujeres más importantes de su vida en la goleta: Paulette Goddard, quien sería su esposa.

Decker continuó viajando hasta 1935, año en que el Invader fue vendido. Un gran salto en el tiempo, sitúa al Invader tras la II Guerra Mundial, en 1945, en las portadas de los periódicos de San Francisco: sus tres propietarios entonces intentaron hacer del velero un club de juego flotante. Para esquivar las prohibiciones, el navío se desplazó al sur de la bahía de San Francisco hasta que fue víctima de las llamas.
Su actual capitán, Giuliano Mussone, encontró y restauró la goleta en 2000 y decidió conservar hasta hoy muchos de sus instrumentos originales.

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El velero Invader fondeado en Illetes en Formentera fotografiado por el Sirocodiez

El Invader fue botado en el año 1905, fiel testimonio de la epoca dorada de la navegación a vela del siglo XX

El Halcón Maltés, el velero más lujoso del mundo atraca en Valencia

Hace unos días observé la presencia de El Halcón Maltés en el club náutico de Valencia y dado que uno de los yates más impresionantes del mundo había venido a visitarnos no pude por menos que ir a fisgonear un poco con mi neumática y hacerle un ‘rendez-vous’.

Mientras me acercaba tuve la suerte de contemplar cómo los marineros probaban el funcionamiento de las velas, que se enrollaban y desenrollaban desde el interior del palo mayor y se deslizaban lentamente en cuadrado sobre los masteleros, una tras otra en el palo de popa, sin presencia alguna de marinero que realizara el esfuerzo. Al acercarme más vislumbré al técnico que accionaba los botones que activaban las gavias, sentado tranquilamente, oteando hacia lo alto, contemplando el baile continuo de las velas y atento a cualquier movimiento que no se correspondiera con lo que armónicamente tenía que ser.

El Halcón Maltés es el yate privado más grande del mundo, con una eslora de 289 pies (88m) y una velocidad que puede alcanzar los 20 nudos navegando solo a vela. Presenta un aparejo de cruz complicado, con tres mástiles independientes y seis gavias cada uno. Los 2400 metros cuadrados de vela están enrollados dentro del mástil y se despliegan suavemente sobre cada mastelero. Las velas no se triman en dirección al viento de forma convencional, sino que es el mástil entero el que rota accionando un sistema propio de control de navegación. Todo en El Halcón Maltés funciona con la fuerza de un dedo.

El interior es más lujoso de lo que podemos imaginar. Las tres cubiertas están unidas por una escalera de caracol que empieza a la altura del mástil principal y que está rodeada de un suelo transparente que deja pasar la luz natural. La cubierta principal es un gran espacio abierto al cielo, con un gran salón, una enorme cabina de mando en popa y un impresionante comedor, entre otros espacios. Hay cinco camarotes de lujo en las cubiertas inferiores y una cabina de pasaje en la cubierta superior con un solárium privado y acceso directo a la cámara del timón en proa.

Y claro, ante tanto lujo y ostentosidad uno se pregunta muchas cosas y una de ellas es quién es el poseedor de tan magno cachivache. Pues bien, investigando un poco os puedo contar que no es poseedor, sino poseedora, una de las pocas mujeres que tienen un yate de lujo en el mundo y en este caso el de más lujo de todos! Se llama Elena Ambrosiadou y es griega, inventora junto con su exmarido de un algoritmo matemático secreto que la ha hecho a ella más que rica y a muchos ha hundido en la crisis mundial que nos ocupa. Este algoritmo instruye un tipo de inversión altamente especulativo y que es el producto más importante de la compañía IKOS, fundada por Elena.

Elena compró El Halcón Maltés por una suma, nunca confirmada, de alrededor de $120 millones. Al mismo tiempo confiscó a Martin Coward, su marido, el jet privado que poseían después de saber que éste lo estaba utilizando en un viaje por Francia con su amante brasileña de 23 años. Su disputado multimillonario divorcio ha llegado recientemente, después de una controvertida persecución y espionaje por parte de Elena sobre Coward y otros exempleados a los que acusaba de robar algunos algoritmos de la empresa para crear una nueva empresa rival. Elena ha ganado las denuncias que su exmarido le ha puesto sobre estos asuntos, lo que prueba que tenía razón.

Posiblemente, lo curioso de todo este asunto es la discreción con que se ha llevado. En Gran Bretaña este tema que contiene todos los elementos de una buena película de espías sí ha tenido cierta relevancia mediática, no en vano son los creadores de James Bond, Sherlock Holmes, Miss Marple y tantos otros!

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Esta aparejado con 3 mastiles de carbono de 60 metros de altura y con velas cuadras

Los mastiles giran y son orientables

Aqui podeis ver que la vela gavia sale del interior del mastil y se va desplegando sobre el mastelero

Vela desplegada sin esfuerzo solo pulsando un botón

 

 

 

 

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