/Grandes Veleros

La historia del que fue el mayor yate de vela del mundo, el Phocea

El Phocea, una goleta de cuatro palos de 74 metros de eslora, tuvo el honor de ser el mayor yate de vela durante mucho tiempo, desde su construcción en el año 1976 hasta que fue desbancado por el velero Athena en el año 2004.
Fue botado con el nombre de su sponsor Club Méditerranée y se diseñó conforme a las ideas del regatista francés Alain Colas para participar en la regata transatlántica en solitario de 1976.
Sus dimensiones son impresionantes. Tiene una eslora de 74 metros, una manga de 9,6 metros, una calado de 6 metros y una superficie vélica de 2775 metros cuadrados distribuidos en 4 mástiles.
Fue sin duda, y lo seguirá siendo, el yate de vela más grande jamás construido para ser manejado por un solo hombre. Durante la regata transatlántica de 1976, cada una de las velas pesaba unos 150 kg y a Colas le llevaba horas poder izar y arriar las velas. Virar y cazar las escotas era relativamente fácil , gracias a los foques con botavara.
Malogradamente, Alain Colas fue dado por desaparecido en el Océano Atlántico el 16 de noviembre 1978 mientras participaba en solitario a bordo del Pen Duick VI en la regata transatlántica Ruta del Ron.
La esposa de Colas heredó el Club Méditerranée y paso a navegar por las aguas de la Polinesia Francesa gestionado por su sponsor. Aunque debido al elevado presupuesto que se necesitaba para su mantenimiento pasó varios años en un estado lamentable de semiabandono.
En 1982 el controvertido empresario, político y actor francés, Bernard Tapie adquiere el barco. Lo retorna a Europa para transformarlo en el barco más bonito y rápido del mundo, pasando a llamarse Phocea. En el año 1988 consigue en su décima tentativa y con Bernard Tapie a bordo batir el record del Atlántico a vela en monocasco, estableciéndolo en 8 días.
En el año 1997 sufre una nueva cura de rejuvenecimiento en los astilleros Lursen en Alemania por su nueva propietaria, la excéntrica Mouna Ayoub, de origen libanés. Se cuenta que para comprar el barco tuvo que vender varias joyas, entre ellas uno de los diamantes de color amarillo más grandes del mundo.
Era habitual ver el barco navegando en aguas de Ibiza y Formentera. Durante el verano del año 2005, con los Príncipes de Kent a bordo, el velero tuvo un grave accidente, embarrancando en unas rocas en aguas de la Isla de Cerdeña.
Entre sus características destaca que puede acomodar a 12 huéspedes, atendidos por 15 miembros de la tripulación. Posee un motor de 787 Kw que desarrolla 12 nudos consumiendo 200 litros a la hora.
Actualmente el Phocea ocupa el quinto lugar en el ranking de los yates de vela más grandes del mundo. En tercer lugar se encuentra el Halcón Maltes, del cual ya escribí un artículo en este blog y en cuarto lugar se encuentra el M5, el ex Mirabella V, con el que el Sirocodiez coincidió en aguas de las Islas Vírgenes Británicas en el Caribe y del que pronto os escribiré su historia.

phocea2-600

En la salida de la regata OSTAR en 1976

 

phocea5.600

El Club Méditerranée listo para la salida de la regata Transatlántica de 1976. Fijaros en origen como tenía el aparejo, con los foques con botavaras sobre la cubierta plana.

phocea6-600

Aqui ya se llama Phocea, transformado en un velero de lujo.

phocea4-600

phocea-3-600

phocea13-600-450

El Sirocodiez coincidio con el Phocea en el puerto de Gibraltar

phocea8-600

phocea7-600

phocea25-600

El Phocea embarrancado en aguas de Cerdeña

phocea35-600

El Adix, un velero de ensueño

Hace solo un par de semanas falleció uno de los banqueros más polémicos con los que ha contado este país, Emilio Botín, aparentemente de un ataque al corazón. De todos es conocida su ‘folie de grandeur’, su voluntad expansionista que le llevó a romper pactos con la banca nacional y establecer lazos con grandes bancos internacionales, además de adquirir otros bancos europeos y africanos más pequeños con los que alimentar sus ansias de gran magnate. A lo largo de su vida, especialmente al final de la misma, fue imputado por diferentes delitos fiscales, como el de no pagar los impuestos asociados a la adquisición de algún que otro banco. En fin, todo esto nos lleva a pensar que Emilio Botín tuvo una vida estresada, comparable a la de un Ebenezer Scrooge o un Tío Gilito cualquiera. Fue un personaje, como tantos otros de su clase –políticos, banqueros, hombres de negocio en general- sepultado en el mundo de lo pragmático.

Emilio tiene, tenía, un hermano, Jaime, quien también ocupó altos cargos en el Banco Santander. De hecho, en el año 1986 heredó las riendas del Banco hasta el 2004, año en que lo abandonó definitivamente para dedicarse a la filosofía y a la mar. A sus casi 70 años Jaime se matriculó en Filosofía y, según se cuenta, debora tratados de matemática y física cuántica. Su ambición es cero. Con un patrimonio más que holgado para despreocuparse de la vida, su única codicia es disfrutar con su segunda esposa de su finca en Sotogrande y, sobretodo, embarcarse largas temporadas en su velero, el Adix, apelativo de su actual mujer, Adela. Jaime es, por tanto, un fiel sirviente de lo que los griegos llamaban la paidea, la formación total: contacto con la naturaleza, contacto con el interior.

Para que os hagáis una idea, hace unos años Jaime publicó, junto con otros amantes del saber, un libro titulado Apología de lo inútil. En él afirma que en la antigüedad ‘lo propio de los hombres libres no era atender a la subsistencia ni dedicarse a la producción de cosas útiles. Para eso estaban los esclavos’. El ideal era ‘dedicarse a la vida contemplativa, a las artes, y sobre todo, al más alto ejemplo de lo inútil, y al tiempo placentero: al diálogo amistoso, que es lo que practican los dioses olímpicos que disponen de todo el tiempo necesario puesto que son inmortales y, además, sabios, no como el hombre, que es ignorante’. Deduce Jaime que ‘lo inútil es lo único que tiene verdadero interés, lo único que puede colmar nuestras aspiraciones de creatividad, de belleza, nuestros ideales de valor y de virtud’.

Como os decía antes, este señor, Jaime Botín, es el actual dueño del Adix, un precioso bergantín goleta construido a mediados de los ochenta en Astilleros Mallorca y considerado el último gran velero hecho en la isla.

El velero fue construido por encargo de ‘una empresa inglesa’, aunque su verdadero primer dueño fue el empresario argentino Carlos Perdomo. Durante un tiempo se especuló que el barco se usaría como buque escuela, pero finalmente se convirtió únicamente en un yate con el nombre de Jessica.

Su construcción fue bastante compleja y supuso un hito. Se realizó en la grada cubierta del astillero, dado que a pesar de que su casco era metálico, su cubierta e interiores eran de madera. Se utilizaron diversos materiales y maderas nobles y fue necesario buscar a los últimos mestres d´aixa para labores tan específicas y especializadas. Debido a las dificultades para el transporte de los palos, la arboladura se instaló en 1984 en Inglaterra. Según se cuenta, el dueño pagó 350 millones de pesetas por el barco y era muy habitual en aquella época verlo navegar por aguas baleares.

En 1988 el Jessica cambió de manos y fue vendido por una cantidad cercana a los 1.000 millones a Alan Bond, conocido como el ´rey australiano de la cerveza´, quien le cambió el nombre por el de su marca de cerveza más conocida: XXXX. Sin embargo, esta goleta tardó poco en ser rebautizada con el nombre de Adix. En 1989 Jaime Botín compraba el velero que todavía posee en la actualidad.

El Adix tiene una eslora de 64.85 metros, una manga de 8,66 y una superficie vélica de 1.720 metros cuadrados. Está dotado de un motor diesel que le da una velocidad máxima de 12 nudos. La tripulación consta de catorce miembros y puede acoger hasta una decena de invitados. En una de las últimas reformas que ha sufrido el barco, se ha incluído, a popa y ocupando dos cubiertas, una biblioteca para dar cabida a 20.000 volúmenes.

El Adix tiene su base en el Real Club Náutico de Valencia, donde ha pasado los inviernos de los últimos cuatro o cinco años. Las fotos que acompañan este artículo están tomadas allí.

velero-adix2-600-400

El Adix tiene pabellón del Reino Unido

velero-adix8-600-400

El adix es un bergantín aparejado con 3 mastiles con velas cangrejas y escandalosas, y en proa trinqueta y foques superpuestos

velero-adix4-600-400

El velero Adix en Valencia en la edición de la Copa America del 2.007

velero-adix6-600-400

Aqui podeis ver el tamaño impresionante de la botavara de popa

velero-adix5-600-400

El Adix apareja en la proa una trinqueta y 2
foques

velero-adix7-600-400

El Adix atracado en el Real Club Náutico de Valencia

El velero Mata Mua, la baronesa y la Agencia Tributaria.

Este agosto se encontraba fondeado en Illetes el velero Mata Mua propiedad de Carmen Cervera. La baronesa Thyssen disfrutaba de unos días de vacaciones en las aguas de Ibiza y Formentera en compañía de su hijo Borja Thyssen, sus nietos y su nuera Blanca Cuesta.

Se trata de un motovelero de acero de 38 metros de eslora botado en 1991 con base en el puerto de Barcelona. Esta aparejado en ketch con 2 mástiles, el palo Mayor en la proa y el palo de Mesana, a popa. Reformado en el año 2004, cuenta con una gran capacidad interior y dispone de grandes salones y 4 camarotes en los que puede alojar cómodamente a ocho invitados con 7 personas de tripulación. La decoración es muy colorida y en las paredes se combinan obras de Gauguin o Antonio Felipe y cuadros de Carmen Cervera. Los depósitos de gasoil de este velero son de 19.000 litros y desarrolla una  velocidad de crucero de 10 nudos

El nombre de este barco viene del cuadro preferido de Carmen Cervera obra del pintor francés Paul Gauguin, realizado en su estancia en Tahití en 1891. Gauguin viajo a la Polinesia francesa atraído por la leyenda de estas islas de los mares del sur y buscaba nuevas fuentes de inspiración artísticas de los pueblos primitivos alejados de la influencia occidental. Solo encontró restos de estos pasados gloriosos ya en vías de extinción. Con el cuadro “Mata Mua”, que viene a significar en el idioma local “Érase una vez”, intenta expresar con vivos colores un canto a la vida original, un tiempo ya perdido que anhelaba encontrar.

El Mata Mua tiene pabellón español y esta registrado en las Palmas de Gran Canaria. Este Registro Especial de Buques de Canarias se creó para intentar frenar la marcha de los grandes barcos y Megayates hacia banderas de conveniencia. En esencia este registro conlleva una serie de importantes ventajas fiscales, como exenciones o bonificaciones en ciertos impuestos y reducciones en las cotizaciones a la Seguridad Social de los tripulantes.

El yate figura a nombre de una empresa de alquiler de barcos, administrada por Jaime Rotondo, el abogado de la baronesa y se puede alquilar por 110.000 € a la semana.

Según publicaron los medios el pasado agosto, la Guardia Civil, en compañía de varios funcionarios de la Agencia Tributaria, se personaron el pasado 30 de julio en el amarre del Mata Mua en el Puerto de Ibiza, solicitando subir a bordo. La Baronesa les concedió el permiso aún sin entender a qué se debía esta visita. Los agentes le entregaron una notificación donde se le comunica que se ha iniciado una nueva inspección fiscal. La baronesa expresó su incomodidad y enfado por la manera y el lugar en que se había producido este comunicado. Curiosos procedimientos tiene la Agencia Tributaria de entregar una notificación y montar este numerito a una persona que está de vacaciones pudiéndola entregar a sus representantes legales. Después de esto, la baronesa ha anunciado su partida a Suiza, lugar donde tiene su residencia y de donde es ciudadana.

MATA-MUA-velero-500

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MATA-MUA-CUADRO1

Mata Mua obra de Paul Gauguin

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MATA-MUA-6-500

 

 

 

 

 

 

 

 

MATA-MUA-2-500

El Mata Mua fondeado en Illetes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

mata-mau3-500

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El velero futurista Dwinger

El  “Dwinger” es un velero innovador y espectacular, aparejado con un enorme mástil de fibra de carbono de 63 metros de altura, en el que se emplearon 15.000 kilogramos de fibra de carbono. Es majestuoso con sus 49 metros de eslora y aunque es espectacular, no llega a ser hermoso por su diseño futurista y su casco de aluminio sin pintar.

Su multimillonario propietario holandés encargó su fabricación al prestigioso astillero Royal Huisman. Su construcción costó 40 millones de Euros y fue botado en el 2012 .

Es habitual encontrarlo navegando en Ibiza y Formentera y en la costa mediterránea española en donde tiene su base.

Lo que más llama la atención en este innovador velero es su imponente mástil y su aparejo Aerorig, un sistema rotatorio. El mástil atraviesa la cubierta del velero y descansa sobre la quilla, que soporta los 1.000 metros cuadrados de sus dos velas sin que existan ni estais ni obenques (los cables que aguantan un mástil convencional) y todo él puede girar al unísono 360° sobre sí mismo. Tiene una vela mayor situada por detrás del mástil con una botavara y a proa tiene un foque envergado, una especie de prolongación rígida de la botavara por delante del mástil. La simplicidad del manejo de las dos velas solo con una escota es una de las grandes ventajas de este tipo de aparejo, además de ser un aparejo autovirante, con una suave trasluchada y un sencillo sistema de reducción de la superficie vélica. Los detractores de este tipo de aparejo argumentan que tiene una pobre eficiencia navegando en ceñida, contra el viento, debido al gran grosor del mástil y a la flexibilidad del tope del mástil sin obenques (refuerzos transversales para evitar que el mástil se mueva).

El Dwinger esta disponible para alquiler por la módica cantidad de 65.000 Euros la semana más gastos. Puede alojar cómodamente a 11 huéspedes en 6 camarotes, con 7 personas de tripulación en sus 49 metros de casco, 11 metros de manga y 7 metros de calado con la  quilla bajada, y 3 metros con la quilla recogida.

El año pasado el Dwinger fue retenido durante unos días en el puerto de Torrevieja acusado de romper un cable submarino que une Ibiza con Formentera. Parece ser que fondeó en una zona prohibida y con su ancla arrancó el cable de fibra óptica que descansa sobre el fondo marino, dejando sin Internet a la Isla de Formentera durante unos días.

Aqui teneis unas fotas de este velero tan inovador:

dwinger2-500

El velero Dwinger fondeado en Formentera

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

velero-dwinger-500-375-6

Navegando a un descuartelar girando todo el aparejo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

velero-dwinger-500-375

En Semana Santa coincidi con el Dwinger atracado en el Puerto de Motril cuando estaba de traslado de un velero desde Portugal a Santa Pola.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

velero-dwinger-500-375-2

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El “Creole”, esplendor y drama de uno de los velero más hermosos del mundo

La historia de esta goleta áurica empieza en el año 1926, cuando el millonario Alec Cochran, enfermo de tuberculosis, quiso poseer en sus últimos años de vida el barco más bonito del mundo. Encargó la construcción a los astilleros Camper & Nicholson y así nació el Vira, como fue llamado al principio este velero de 65 metros de eslora. Su leyenda de mala suerte empezó ya en la botadura del barco: se necesitaron 3 intentos para romper la botella de champán. Pasado el susto, Cochran quiso estrenar su nuevo yate, pero los altísimos mástiles le provocaban vértigo y los hizo cortar. Finalmente decidió venderlo, y pese a haber cumplido su sueño, tener el barco más bello del mundo, nunca llegó a navegar en él.

En 1928, lo compró Maurice Pope, que lo rebautizó con el nombre de ‘Creole’, en honor a su postre preferido que le preparaba su cocinero de Nueva Orleans.

Más tarde, en 1937, fue comprado por Sir Connop Gutthrie que, enamorado del barco, restauró la arboladura original de goleta áurica. Pero la mala suerte continuaba persiguiendo al barco y al estallar la II Guerra Mundial fue requisado para usarlo como desactivador de minas en las costas escocesas. En una de sus “acciones bélicas”, la nave perdió los mástiles y fue abandonada.

En el año 1947 el Creole resurge de su abandono, por todo lo alto. Stavros Niarchos, un rico armador griego, lo compra y lo restaura. Su objetivo principal es ganar en glamour a su cuñado, que es ni más ni menos que el magnate Onassis. El Creole se erige así como un símbolo de la opulencia griega y de la lucha de poder de estos dos empresarios. Entre otras personalidades que pasarían durante los años de Niarchos al frente de esta goleta cabe destacar a los Reyes de España, que lo eligieron para viajar por el Mediterráneo durante su luna de miel (rechazando la oferta de Onassis de hacerlo en el Cristina O).

Pero lo glamoroso terminó de golpe en 1970, cuando la esposa de Niarchos falleció en el barco en extrañas circunstancias. El diagnóstico: sobredosis de barbitúricos. La versión oficial: un accidente. La versión de las malas lenguas: un suicidio o un asesinato. Fuera lo que fuera, fue suficiente para que el armador decidiera vender el Creole y empezar una nueva vida casándose de nuevo ni más ni menos que con su propia cuñada, la ex mujer de Onassis, Jacqueline Kennedy.

En 1977, el gobierno danés compró el Creole para hacer de él un velero-escuela. De hecho, el barco fue utilizado para la rehabilitación de jóvenes adictos a las drogas. Después de cinco años de uso, el Creole casi naufraga y se volvió a poner a la venta.

En 1983, lo compró el modisto italiano Maurizio Gucci. Lo ancló en Mallorca y lo restauró minuciosamente. El Creole volvió a ser “la nave más bonita del mundo”. Tardó 12 años, pero la maldición volvió. En 1995 Gucci muere asesinado. Para sorpresa de todos se descubrió que su esposa estaba detrás del asesinato y fue condenada a treinta años en la cárcel. El Creole está ahora en manos de las hijas del diseñador, Alessandra & Allegra Gucci que han intentado venderlo con todas las pertenencias incluidas, pero hasta el momento nadie se ha atrevido a comprarlo.

Los que lo han visto navegando afirman que no hay un espectáculo más bello en el agua que tener la oportunidad de ver la evolución de este velero con todas las velas desplegadas, manejado por una tripulación formada por entre 30 y 40 personas.

El velero Sirocodiez se aproxima al Creole fondeado en Formentera

 

El Creole tiene una eslora de 65 metros, una manga de 9,50 metros y un calado de 5,80 metros.

La bandera de Bermudas ondea al viento en la popa del Creole

 

 

 

Load More Posts
Translate »